Prueba a preguntar
Llega al chat completo sin nada en medio.
Gratis y sin cuenta
Pega tu borrador, dile qué necesitas y el chat lo escribe, lo corrige o le cambia el tono. Gratis, sin registro y sin un sermón al final.
Prueba a preguntar
Llega al chat completo sin nada en medio.

Muchas veces no necesitas charlar con una máquina. Necesitas un texto que suene bien: una carta para tu jefe, un correo para el cliente que no paga, un anuncio para vender el carro antes de fin de mes. Sin IA Censura Texto es un chat de inteligencia artificial pensado para eso. Escribe, reescribe, acorta, cambia el tono y corrige errores, sin sermones y sin cambiar de tema solo porque la pregunta te suene incómoda.
Funciona en el navegador, sin cuenta y sin tarjeta. Puedes escribir directo o adjuntar un documento: PDF, Word, Excel, PowerPoint, txt, csv, json o código. El plan gratis muestra publicidad y los planes de pago son opcionales. Lo que no hay es un filtro que decida por ti qué tema merece una respuesta directa.
Esta página explica para qué sirve el chat en la vida diaria de un adulto en República Dominicana: qué incluye cada plan, qué guarda y durante cuánto tiempo, y cuál es la única regla que no se negocia. Si ya tienes una pregunta, escríbela arriba y empieza.
Una IA sin censura es un asistente que responde de forma directa a lo que le preguntas, incluso cuando el tema es delicado. Muchos chatbots populares se niegan a ayudar con cosas normales: un reclamo con tono fuerte, una carta sobre una deuda, un cuento con un conflicto real. Aquí la respuesta llega sin rodeos y sin un sermón al final.
Eso no quiere decir que todo valga. Hay una sola regla firme, la protección de menores, y no ayudamos a causar daño real a nadie. Dentro de esos límites, el chat escribe para ti como lo haría un redactor de confianza, sin tratarte como sospechoso por hacer una pregunta.

Un correo mal escrito puede costarte un contrato o una semana de espera. Pega lo que quieres decir, cuéntale a quién se lo mandas y qué esperas que pase. El chat te devuelve una versión clara, con un asunto que se entienda y sin frases raras que nadie quiere leer.
Sirve para cartas de renuncia, para pedir un aumento, para responder a un cliente molesto o para escribirle al casero antes de que suba el alquiler. Puedes pedir dos tonos distintos y quedarte con el que más se parezca a ti.
No siempre hace falta empezar de cero. Pega tu borrador y pide lo que necesitas: ortografía, puntuación, claridad, que quede más corto o que suene menos enojado. Puedes pedir una corrección que solo marque los errores y deje tu estilo intacto, o una reescritura completa.
El cambio de tono es lo que más se agradece. Un mensaje escrito con rabia puede quedar firme y educado en un minuto. Y si el texto es para otro público, como tus padres o los clientes del colmado de al lado, el chat ajusta el vocabulario sin perder la idea.
Pide solo ortografía y puntuación. Así la respuesta mantiene tus frases y tus expresiones, y solo toca lo que está mal escrito.
Si tienes mil palabras y el límite son trescientas, dile qué debe quedar sí o sí. El chat devuelve la versión corta con lo esencial.
Si tienes un colmado, vendes ropa por Instagram o ofreces reparaciones, el texto de tu anuncio decide si alguien te escribe. Dile al chat qué vendes, a quién, en qué zona y cuánto cuesta, y pide tres versiones: una corta para WhatsApp, una para Instagram con emojis y una formal para un catálogo.
Lo mismo sirve para vender tu carro en Santiago o alquilar un apartamento en Santo Domingo Este. El chat escribe el anuncio, propone un título que se vea bien en la búsqueda y te ayuda a responder preguntas difíciles sin sonar a vendedor de feria.
Pega la ficha técnica o cuéntale lo que tienes en la mano. Te devuelve una descripción de tres párrafos cortos que se lee bien en el celular.
Cuando alguien pregunta si el precio es negociable, el chat escribe una respuesta firme y amable, sin regalar tu margen.
Un buen currículum no es una lista de todo lo que has hecho. Cuéntale al chat tu experiencia, el puesto que buscas y tus logros con números, aunque sean pequeños, y pide una versión de una página. Si el aviso menciona palabras clave, pide otra versión que las use sin sonar a robot.
La carta de presentación es donde más gente se traba. El chat escribe una primera versión, la ajusta a tu tono y la acorta hasta que quepa en un mensaje de WhatsApp o en el cuerpo de un correo. Tú decides qué va a tu nombre y qué no.
Pregunta por qué dejaste tu último trabajo o cuánto esperas ganar. Practica la respuesta con el chat y pídele que te haga las preguntas una por una.
Si vienes de otro campo, el chat te ayuda a traducir tu experiencia al lenguaje del puesto nuevo, sin inventar nada que no hiciste.
Las oficinas públicas y las empresas responden mejor a un papel bien hecho. Cuéntale al chat qué pasó, cuándo, qué documento tienes y qué quieres que hagan. Te devuelve una carta de reclamo con fechas, números de referencia y un pedido concreto, en el tono que elijas.
Sirve para un error en la factura de la luz, para una multa que no entiendes, para pedir un plazo a la DGII o para escribir a Pro Consumidor. El chat no sabe si tu caso va a ganar, pero ordena la queja para que se lea en un minuto. Revisa los datos antes de mandar, porque el texto sale con tu firma.
Hacer cuentas es fácil; decir en voz alta cuánto debes es lo difícil. Pega tus ingresos y gastos del mes, en pesos o en dólares, y pide un presupuesto que sí puedas cumplir. El chat no es un asesor financiero con licencia y no te va a recomendar dónde invertir, pero sí ordena tus números y muestra dónde se te va la plata.
Cuando la deuda aprieta, el texto importa. Pide una carta para negociar un plan de pago con el banco o con la tienda donde compraste, o un mensaje para cobrar a alguien que te debe y no contesta. Se escribe con firmeza, sin amenazas ni insultos.
Escribe lo que ganas, lo que pagas fijo y lo que gastas en el colmado, el transporte y los pasajes. Te devuelve una tabla que puedes copiar a una hoja de cálculo.
Un mensaje que recuerde la fecha, el monto y el plazo funciona mejor que un audio largo lleno de enojo.
Mucha gente no pregunta por su salud porque le da pena o porque no sabe qué palabras usar. Describe lo que sientes: desde cuándo, qué tan fuerte, qué lo mejora o lo empeora. El chat responde con información directa sobre lo que podría estar pasando y te dice qué preguntar al médico.
No reemplaza a un médico ni sirve en una emergencia. Si tienes dolor de pecho, dificultad para respirar o una fiebre que no baja, busca atención de inmediato. Lo que sí hace bien es ayudarte a llegar a la consulta con una lista clara, para que no se te olvide nada mientras esperas tu turno.
Di la zona, la intensidad del dolor del 1 al 10, el tiempo que lleva y si hay algo más, como mareo, vómito o cansancio. Con eso la respuesta es mucho más útil.
Los temas incómodos son parte de la vida adulta: una herencia que divide a la familia, una infidelidad, una discusión política con el cuñado, una duda de fe. Muchos chatbots se van por la tangente o te dan una respuesta tan aguada que no sirve. Aquí el chat responde directo y te da argumentos de los dos lados cuando hace falta.
Eso incluye preguntas sobre salud sexual en lenguaje médico, sobre drogas desde el punto de vista del riesgo y sobre derechos laborales. No damos instrucciones para hacer algo peligroso ni ayudamos a dañar a otra persona, pero tampoco te tratamos como un niño por preguntar.
Escribir una novela, un guion de telenovela o un cuento de terror sigue siendo escribir. El chat te ayuda con personajes, diálogos, giros y el capítulo que se te atoró. Puede trabajar con conflictos oscuros, traiciones y celos, porque así es buena parte de la literatura.
Los juegos de rol también están. Armas un escenario con tus personajes y dejas que el chat lleve la trama. Lo que no escribimos es pornografía explícita, y cualquier escena con menores de edad queda fuera siempre, sin excepciones.
Describe a tu personaje, su pasado y lo que quiere. El chat propone diálogos que suenan a gente real, con el habla de tu barrio si se lo pides.
Define el escenario y el tono al principio. Así la historia avanza con coherencia y sin sorpresas que no pediste.
Puedes adjuntar un documento y preguntar sobre él: un contrato de alquiler, una oferta de trabajo, un informe, una hoja de Excel con las ventas del mes o una presentación de PowerPoint. El chat lee el contenido y responde a lo que necesitas: un resumen, errores, cláusulas que conviene revisar o una versión reescrita.
Los formatos aceptados son PDF, DOCX, XLSX, PPTX, txt, csv, json y código. Si el archivo es muy largo, pregunta por una sección concreta en lugar de pedirle todo de una vez. Antes de firmar algo importante, léelo tú también.
Pide un resumen de las obligaciones, las fechas y las penalidades. Así llegas a la conversación con las preguntas correctas.
El chat recuerda unos 5 000 tokens de la conversación, es decir, varias páginas de texto. Si la charla se vuelve muy larga, lo más antiguo deja de estar presente, así que conviene empezar un chat nuevo cuando cambies de tema. En el plan gratis tienes una foto al día, cinco respuestas por voz y nueve avatares diarios.
Las fotos sirven para preguntar sobre una imagen, leer un recibo arrugado o pedir una descripción para un anuncio. Las respuestas por voz son útiles cuando vas manejando o cocinando y no quieres escribir. Cada día son cinco respuestas de voz, así que conviene guardarlas para lo que de verdad importa.
Si ya hablaron de tres temas distintos, empieza otro. Así el chat no mezcla el contrato del alquiler con la receta de tu abuela.
Usa la foto para lo que no puedes escribir fácil, como un letrero o una factura arrugada. Reserva la voz para cuando de verdad te haga falta.
El chat es gratis, sin cuenta, sin tarjeta y sin límite de mensajes por día. Los planes de pago son opcionales y no cambian la forma en que el chat responde: no te dan un modelo más permisivo ni más mensajes. Lo que cambia es la publicidad, las fotos, las respuestas por voz y la memoria.
Plus cuesta $14 al mes: sin publicidad, 200 fotos al día, 100 respuestas por voz y cuatro veces más memoria. Pro cuesta $49 al mes: 1000 fotos, 500 respuestas por voz y memoria sin límite. Puedes pagar con tarjeta o con cripto, y cancelar en cualquier momento.
Para usar el chat gratis no necesitas cuenta, correo ni teléfono, así que tus conversaciones no quedan atadas a tu nombre por defecto. Las conversaciones se guardan y se borran automáticamente a los 30 días. Aun así, no pegues tu cédula, tus claves ni números de tarjeta: el chat no los necesita para ayudarte.
Las cuentas existen solo si pagas un plan, porque sin ellas no hay cobro. Ahí sí queda registrado tu correo y tu pago. Lo que escribes y lo que subes sigue el mismo plazo de 30 días.
Cédula, claves, números de tarjeta y datos de cuentas de terceros. Si tu texto tiene algo así, bórralo antes de enviarlo.
Las conversaciones se eliminan a los 30 días. Si el texto es sensible, no lo dejes en el chat más tiempo del necesario.
Puedes usar el chat en el navegador o instalar la app. En Android la consigues en Google Play o con el APK que descargas desde la página /download. En iPhone está en App Store. Cuando sale una versión nueva te llega un aviso y la actualizas en un par de toques.
Si desarrollas un programa o una tienda en línea, hay una API compatible con el formato de OpenAI, así que el código que ya tienes casi no cambia. Todo lo de la API está en la página /api, con ejemplos para empezar.
Descarga la app, abre el chat y escribe. No te pide tarjeta, así que puedes probar el plan gratis todo lo que quieras.
Si tu equipo quiere integrar el chat en su atención al cliente, la API permite automatizar respuestas con el formato que ya conoces.
Hay una regla que no cambia nunca: no se permite ningún contenido sexual con menores, en ninguna forma ni con ningún pretexto. Tampoco ayudamos a causar daño real a una persona, ni con instrucciones para hacerle daño ni para acosarla. Cualquier otra pregunta de un adulto puede recibir una respuesta directa.
Si algo te parece raro en una respuesta, puedes pedir otro tono, reformular la pregunta o empezar un chat nuevo. Y si ves a un menor en riesgo, marca al 911 o busca a las autoridades de tu zona.
Es la única parte del servicio que no depende del tema, del tono ni de cuánto pagas. Ni el plan Pro la cambia.
Entra desde el navegador o instala la app para Android o iPhone. No necesitas cuenta ni tarjeta.
Escribe el tipo de texto, para quién es y qué quieres que pase después.
Puedes subir PDF, Word, Excel o código. Si es muy largo, di qué parte te interesa.
Dile si quieres algo formal, directo o amable, y cuántas palabras debe tener.
Lee la respuesta, pide otra versión o corrige una frase concreta. Repite hasta que suene a ti.
Llévalo a tu correo, a WhatsApp o a tu documento. Las conversaciones se borran a los 30 días.
Sí. El chat se usa gratis, sin cuenta, sin tarjeta y sin límite de mensajes por día. El plan gratis muestra publicidad y tiene un tope diario de fotos, respuestas por voz y avatares.
No. Puedes empezar a escribir sin registrarte. Una cuenta solo hace falta si decides pagar el plan Plus o Pro.
Cartas, correos, currículum, posts, anuncios, reclamos, guiones y cuentos. También puedes pedir que corrija la ortografía, acorte un texto o cambie el tono.
Responde de forma directa a temas que otros chatbots evitan. La única regla firme es la protección de menores, y no ayudamos a causar daño real a nadie.
Las conversaciones se borran a los 30 días. Aun así, no pegues datos muy sensibles como tu cédula o tus claves.
PDF, DOCX, XLSX, PPTX, txt, csv, json y código. Si el documento es largo, pregunta por la parte que te importa.
Plus cuesta $14 al mes y quita la publicidad, con más fotos y voz. Pro cuesta $49 al mes, con 1000 fotos y 500 respuestas por voz. Puedes pagar con tarjeta o con cripto.
No. El plan de pago no te da un modelo distinto ni más mensajes. Lo que cambia es la publicidad y los límites de fotos, voz y memoria.
Sí, puedes cancelar tu plan en cualquier momento. Mientras esté activo, sigues con las ventajas que pagaste.
Sí. Para Android está en Google Play o en el APK de la página /download, y para iPhone en App Store. Cuando sale una versión nueva recibes un aviso.
El chat corre en nuestros propios servidores GPU, con modelos abiertos que nosotros mismos alojamos. Tus textos no van a OpenAI, Google ni Anthropic.
Puedes pedir ayuda para redactar una carta o entender un documento de la DGII. El chat no reemplaza a un abogado ni a un contador, así que las decisiones importantes conviene confirmarlas con un profesional.
99,9 % sin censura. Restricciones
Hecho para usuarios en República Dominicana